¿QUIÉN PONE LAS LLAVES EN MANOS DE UN MENOR?
¿QUIÉN PONE LAS LLAVES EN MANOS DE UN MENOR?
Hay noticias que uno cuenta.
Hay otras que, después de contarlas, obligan a detenerse y pensar.
Lo ocurrido en San Vicente es una de ellas.
Un adolescente de apenas 14 años estaba al volante de una Volkswagen Amarok. La camioneta terminó protagonizando un violento choque sobre la Ruta Nacional 14.
El resultado fue devastador: dos personas murieron y otras cinco resultaron heridas.
Entre los fallecidos estaba el propio adolescente que conducía y un joven de 18 años que viajaba en el otro vehículo.
Y acá aparece una pregunta que va mucho más allá de este accidente:
¿Cómo llega un chico de 14 años a conducir una camioneta de estas características por una ruta nacional?
No se trata de señalar con el dedo.
No se trata de buscar culpables antes de que termine una investigación.
Se trata de hablar de responsabilidad adulta.
Porque detrás de un menor que maneja un vehículo hay decisiones de adultos: quién entrega las llaves, quién permite que las use, quién sabe que las está usando y quién piensa que “no va a pasar nada”.
Hasta que pasa.
Y cuando pasa, ya no hay marcha atrás.
También hay otra cuestión que preocupa: los investigadores analizan si antes del impacto pudo haber existido una carrera clandestina o picada y buscan establecer la posible participación de una tercera camioneta. Pero eso todavía es una hipótesis y está siendo investigado mediante cámaras, testimonios y pericias.
Por eso desde este espacio no vamos a convertir una sospecha en una sentencia.
Pero sí podemos hablar de algo que está confirmado:
un chico de 14 años estaba manejando.
Y eso debería hacernos reflexionar.
Porque muchas veces la tragedia comienza mucho antes del choque.
Comienza cuando alguien entrega unas llaves.
Cuando alguien mira hacia otro lado.
Cuando se normaliza que un menor conduzca porque “sabe manejar”.
Cuando creemos que tener una camioneta, una moto o un auto significa tener la madurez necesaria para conducirlos.
Y no es lo mismo.
Conducir no es solamente saber acelerar, frenar o doblar.
Conducir significa comprender que una decisión de segundos puede cambiar para siempre la vida de otras personas.
Hoy San Vicente está de duelo.
Dos familias perdieron a sus seres queridos y otras quedaron esperando la recuperación de personas heridas.
No sabemos todavía toda la verdad sobre lo que ocurrió.
La investigación tendrá que determinarla.
Pero hay una pregunta que sí podemos hacernos desde ahora:
¿Qué estamos haciendo como sociedad para evitar que un menor vuelva a estar detrás del volante antes de tiempo?
Porque prevenir no significa esperar a que ocurra otra tragedia.
Prevenir significa actuar antes.
Hablar con nuestros hijos.
Poner límites.
No entregar las llaves.
No naturalizar las picadas.
No confundir libertad con irresponsabilidad.
Y entender que un vehículo puede ser una herramienta de transporte...
pero también puede convertirse en un arma cuando se lo conduce sin la edad, la habilitación o la responsabilidad necesarias.
Desde Radio IRONS queremos que este editorial no sea solamente una crítica.
Queremos que sea una pregunta abierta para todos:
¿Dónde empieza la responsabilidad cuando un menor toma el volante?
Quizás la respuesta no esté solamente en una ley.
Quizás también empiece en casa.
Porque cuando las llaves llegan a las manos equivocadas, el accidente puede comenzar mucho antes de que el motor arranque.
Radio IRONS.